Esta tarde se presenta en el Palacio Europa la Revisión parcial del Plan General de Ordenación Urbana en Salburua y Zabalgana, la conocida redensificación de estos barrios. Frente al acuerdo unánime de los grupos políticos del ayuntamiento se encuentran las numerosas quejas por parte de los vecinos de ambos barrios. Vamos a ver brevemente de dónde viene la planificación actual y que consecuencias negativas supone.
Deberíamos comenzar citando al urbanista británico Ebenezer Howard que en su tratado “Ciudades jardín del mañana” (1902) planteaba un nuevo modelo de hacer ciudad frente a los insalubres barrios obreros que llenaban Inglaterra. Proponía conjuntos de edificios rodeados por un cinturón verde que limitara su crecimiento, formando una pequeña ciudad y no un barrio dormitorio, y con un pleno contacto con la naturaleza para mejorar la salud de los habitantes. Se llevaron a cabo muy pocos proyectos siguiendo esta filosofía y el modelo mutó al típico suburbio de viviendas unifamiliares con jardín que vemos en las películas americanas o que incluso aquí entendemos como ciudad-jardín.
En nuestra ciudad, las extensiones hacia el este y el oeste se diseñan en el Plan General de Ordenación Urbana aprobado en el año 2000. En ellas se plantean una serie de criterios de sostenibilidad que llevan a una estructura que atiende principalmente a la orientación de los edificios y al contacto directo con la naturaleza y que, gracias a la gran cantidad de suelo disponible, nos lleva a un modelo extensivo y de baja densidad, habitual en todas las ciudades europeas. Digamos que a medio camino entre el modelo de Howard y el suburbio americano.
En el norte de Europa, donde nos sacan años de ventaja en todos estos temas, ya planteaban que este modelo de baja densidad como Lakua, Salburua o Zabalgana tiene más inconvenientes que ventajas. Frente a las buenas orientaciones, el adecuado soleamiento de los edificios o los grandes espacios libres, nos encontramos con una colonización del territorio excesiva. Dicha colonización es el mayor problema para la sostenibilidad, ya que el suelo es un bien escaso y de gran valor natural y económico, y nos condiciona enormemente el futuro.
Los problemas que manifiestan los vecinos de estos barrios vienen en gran medida provocados por este modelo de densidad muy baja. Se produce una deshumanización, una falta de contacto social que sí podemos encontrar en la ciudad consolidada –demasiada calle para poca gente-. Una obligatoriedad de desplazarse en algún medio rodado, principalmente privado –largas y anchas avenidas que obligan a recorrer grandes distancias para actividades habituales como comprar el pan-. Dificultad para ocupar los locales comerciales –si los usuarios suficientes para una panadería viven en una sola calle, podrá haber una panadería por calle; si viven en 10 manzanas, habrá una panadería cada 10 manzanas-. Las paradas de autobús estarán más lejos y las frecuencias serán más largas, etc. Todos estos problemas están relacionados y redundan en lo mismo: la escala de estos barrios no es la adecuada. Si a esto sumamos que muchos solares aún están vacios y que la limpieza es mucho más cara por número de habitante, nos da la imagen de barrios olvidados y la proliferación de numerosos delitos y una gran sensación de falta de seguridad.
Con esta revisión del Plan General no se van a conseguir solucionar todos estos problemas, pero al menos se pondrán las bases para que en el futuro sean barrios más densos, con una escala más humana y más acorde a la ciudad consolidada que conocemos.
El Anillo Verde, como planteaba Howard, nos debería impedir seguir extendiendo la ciudad, así que el crecimiento futuro está en llenar los huecos del interior.
Filed under: OPINIÓN VTV


.
.
.
.

